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Victor Jara

Victor Jara

Víctor nace el 28 de Septiembre de 1932 de padres campesinos: Manuel, inquilino. Amanda, cantora. Su infancia transcurre en Lonquén, localidad cercana a la capital y su juventud en Santiago, en la Población Nogales.

A la muerte de su madre ingresa al Seminario Redentorista de San Bernardo. Permanece allí por poco más de un año.

No posee formación musical académica: Su madre le enseña a tocar guitarra. En el Seminario aprende Canto Gregoriano.

En 1953, a los 21 años, integra el Coro de la Universidad de Chile; participa en el primer montaje de "Carmina Burana" e inicia su trabajo de recopilación e investigación folklórica en terreno.

1956: Ingresa a la Compañía de Mimos de Noisvander. Entre 1956 y 1962 estudia Actuación y, posteriormente, Dirección en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Participa, como alumno, en diversas producciones de la Compañía del Instituto de Teatro de la misma Universidad, Ituch.

En 1957, se integra al conjunto de Cantos y Danzas Folklóricas "Cuncumén", creado a raíz de unos cursos de temporada dictados por Margot Loyola. Tiene,
también, sus primeros contactos con Violeta Parra, quien lo incita a seguir cantando.

En 1959, con 27 años de edad, tiene su primera experiencia en Dirección Teatral: dirige "Parecido a la Felicidad" de Alejandro Siveking. Viaja con la obra por
Argentina, Uruguay, Venezuela y Cuba.

En este mismo año graba para el sello Emi-Odeón, cantando como solista del "Cuncumén", dos villancicos que le fueran entregados por Violeta Parra.
1960: Asiste en la Dirección a Pedro de la Barra en el montaje de "La Viuda de Apablaza" de Germán Luco Cruchaga, para el Ituch. Posteriormente, dirige "La
Mandrágora" de Machiavello.

En 1961 y en calidad de Director Artístico del conjunto, viaja con el "Cuncumén" por Holanda, Francia, Unión Soviética, Checoeslovaquia, Polonia, Rumania y
Bulgaria. Compone "Paloma Quiero Contarte", canción que marca el inicio de su trabajo de creación musical y poética.

Es, también, Asistente de Dirección de Agustín Siré en el montaje de "La Madre de los Conejos" de Alejandro Sieveking. 1962: Egresa de la carrera de Dirección Teatral y dirige "Animas de Día Claro" de Alejandro Sieveking para la compañía del Ituch.

Graba "Paloma Quiero Contarte" y "La Canción del Minero", contenidas en el Lp "Folklore Chileno" del grupo "Cuncumén" para el sello Emi-Odeón.
Entre 1963 y 1968 se desempeña como Director de la Academia de Folklore de la Casa de la Cultura de Ñuñoa.

Entre 1963 y 1970 forma parte, también, del equipo estable de Directores del Instituto del Teatro de la Universidad de Chile, Ituch. En el año 1963 es Asistente de Dirección de Atahualpa del Cioppo en el montaje de "El Círculo de Tiza" de Bertol Brecht, para el Ituch. El mismo año dirige: "Los Invasores" de Egon Wolf, para el Ituch: "Parecido a la Felicidad" de Alejandro Sieveking, para Canal 9 de Televisión de la Universidad de Chile; y "Dúo" de Raúl Ruiz, para la Compañía de Los Cuatro.

Entre 1964 y 1967 ejerce como profesor de Actuación en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. En el 64, vuelve a montar "Animas de Día Claro" de Alejandro Sieveking con el Ituch y la lleva de gira por la Argentina, Uruguay y Paraguay. En 1965: Compone la música y dirige la obra "La Remolienda" de Alejandro Sieveking, para el Ituch. Dirige el montaje de "La Maña" de Ann Jellicoe, para el Ictus.

Recibe el premio "Laurel de Oro" como mejor Director del año por el montaje de las dos obras señaladas y el premio de "La Crítica" del Círculo de Periodistas a
"La mejor Dirección del Año", otorgado por el montaje de "La Maña". Entre 1966 y 1969 es Director Artístico del conjunto Quilapayún. Y entre 1966 y 1970, actúa como solista en "La Peña de los Parra".

En el año 1966: dirige "La Casa Vieja" de Abelardo Estorino, para el Ituch; Asiste en la Dirección a William Oliver en el montaje de la obra "Marat Sade" de Peter Weiss, también para el Ituch; vuelve a montar y a dirigir "La Remolienda" de Alejandro Sieveking, esta vez, para Canal 9 de Televisión de la Universidad de Chile.

1966 es además el año de la aparición de su primer Lp como solista. Lo edita el sello "Arena" con el título "Víctor Jara". Al año siguiente, 1967, es el sello Emi-Odeón el que edita el Lp "Víctor Jara" y "Canciones Folklóricas de América", junto a Quilapayún. En el ámbito teatral, monta nuevamente "La Remolienda". Es invitado a Inglaterra, en su calidad de Director Teatral, por el Consejo Británico. Recibe el premio de "La Crítica" por su dirección en la obra "Entretenimiento a Mr. Sloane" y el Disco de Plata del Sello Emi-Odeón.

1969 Dirige el montaje de la obra "Viet-rock" de Megan Terry, para el Ituch; y "Antígonas" de Sófocles para la Compañía de la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Profesor invitado en dicha Escuela de Teatro. Gana el Primer Premio en el "Primer Festival de la Nueva Canción Chilena" con el tema "Plegaria a un Labrador". Viaja a Helsinki invitado a cantar en un Mitin Mundial de Jóvenes por Vietnam que se realiza en la capital de Finlandia. El sello Dicap edita su Lp "Pongo en tus Manos Abiertas".

1970: Es invitado a la Conversación Internacional de Teatro, en Berlín. Participa en el Primer Congreso de Teatro Latinoamericano de Buenos Aires. Renuncia al
Instituto de Teatro de la Universidad de Chile para realizar recitales por todo el país, en el ámbito de la campaña electoral de la Unidad Popular. Emi-Odeón edita
un nuevo Lp suyo: "Canto Libre".

En el año 1971 trabaja intensamente con el compositor Celso Garrido Lecca en la música para el ballet "Los Siete Estados", de Patricio Bunster, para el Ballet
Nacional. Ingresa, junto a Isabel Parra e Inti-Illimani, al Departamento de Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado. En calidad de Embajador Cultural del Gobierno de la Unidad Popular, realiza una gira de recitales y programas de televisión por México, Costa Rica, Colombia, Venezuela, Perú y Argentina. Es editado, por el sello Dicap, su Lp "El Derecho de Vivir en Paz". Obtiene el premio "Laurel de Oro" como el mejor compositor del año.
En los años 1972 y 1973, compone la música de continuidad para Televisión Nacional de Chile.

Durante 1972: investiga y recopila testimonios en la población "Hermida de La Victoria" los que forman parte de su Lp "La Población" para el sello Dicap. Realiza una gira musical por la Unión Soviética y Cuba. Es invitado al Congreso de Música Latinoamericana organizado por "La Casa de las Américas", en La Habana. Dirige el homenaje a Pablo Neruda, en el Estadio Nacional, al regreso del poeta a Chile, luego de recibir el Premio Nobel.

Es invitado por los campesinos de Ranquil para crear una obra musical acerca del lugar. Se incorpora a los trabajos voluntarios con ocasión de la huelga de los camioneros que busca paralizar al país.

En 1973: participa en la campaña electoral parlamentaria, realizando conciertos en favor de los candidatos de la Unidad Popular. Dirige y participa como cantante
en un ciclo de programas de televisión en contra de la Guerra Civil y Fascismo, acogiendo el llamado hecho, en ese sentido, por Pablo Neruda. Realiza un gira de conciertos en Perú, patrocinado por el Instituto Nacional de Cultura de Lima. Trabaja en la grabación de sus últimas composiciones para 2 Lps que no alcanzaron a ser editados. Graba el Lp "Canto por Travesura", recopilación del folklore picaresco de Chile, que no alcanzó a salir a la venta.

11 de Septiembre de 1973: Víctor se dirige a la Universidad Técnica del Estado, su lugar de trabajo, donde cantaría en la inauguración de una exposición, desde la
cual se dirigiría al país el Presidente Allende. Los militares rodean el recinto universitario ingresando a él el día siguiente, tomando detenidos a todos los profesores y alumnos que se encontraban en su interior. Víctor Jara es llevado al Estadio Chile y torturado.

Muere acribillado el 16 de Septiembre, pocos días antes de cumplir 41 años. Su cuerpo es encontrado en la morgue como NN.

El tren Mexicano y la lucha de clases

Sobre maderas de quebracho tarijeño y por encima de aceros oxidados venian y dejaban de venir las locomotoras del olvido. Eran trenes que achacosa y lastimeramente funcionaban gracias a las bondades energeticas del carbon lo cual era arrojado intermitentemente por forzudos fogoneros a la barriga infernal del caballo de acero para dar aliento y fuerza la la descomunal maza de fierro.

Estos trenes eran negros y largos con campanitas y pitos en el techo que se acercaban a las ciudades con su ulular simpatico y su trote fandangero.

Ademas de ser llamados cargueros, pasajeros, etc, eran apropiadamente llamados Mexicanos porque venian como racimos de uvas cargados de parroquianos de toda laya, verduras para la reventa, motes y huiros para el c'jockawi de los tatas y una diversa fauna compuesta de gallos, conejos de castilla, perros ovejeros, loros de conjeturas y monos de fortuna.

Muchos de los humanos eran gentes en transito sin destino cabal quienes abarrotaban los miserables compartimientos llamados maleteras con sus valijas redondas de aguayo multicolor, otros eran comericiantes que viajaban de frontera a frontera en pos del pan y la moneda y otros como nosotros quienes (lamentablemente) necesitaban del bicho este para continuar con nuestra epopeya de gitanos andantes.

La fauna transitante era dominada por los polvorientos gallos de medianoche y atardecersers olvidados cuyos oprimidos cantos dibujaban el paisaje recondito donde los amaneceres son interminables y los parajes son distantes.

Estos trenes poseian 2 tipos de servicios llamados Clase Primera y naturalmente Clase Segunda y de yapa tenia un coche comedor donde servian pan con mantequilla, cafe copacabana y mates de coca. La famosa clase segunda eran esos vagones parecidas a las papayas, verdes por fuera anaranjados por dentro. Estos mal llamados coches tenian ventanas de metal con un par de infaltables vidrios rotos por donde entraban silbando los vientos del sur y te ponian las manos mas lilas que las camisolas del Real Potosi, y para empeorar las condiciones anatomicas de los viajeros tenia unos asientos de madera mas duros que las piedras de cantumarca. Esta era la clase nuestra.

Una de las cosas mas aniquilantes de la Clase Segunda, aparte de sus curvaturas claustrofobicas era soportar el olor a pedos combinados de los comensales de turno y de las mascotas arrabaleras. Digo soportar, porque de cuando en cuando, mis hermanos y yo teniamos que arrugarnos como concertinas debajo de los asientos y nuestra madre y/o abuela nos tendia por encima la consabida colcha de viaje para ocultarnos del cobrador de boletos. Agazapados como vizcachas esperabamos a que conductor pase de lado.

El conductor y/o boletero era el hombre alto de bigote negro, traje plomo y gorrita bolchevique estilo Lenin que aprarecia como fantasma en cada estacion para ponerte unos agujeritos en los boletos y verificar asi que no estabas viajando de contrabando.

El pago por burlar tal vigilancia y ahorarse unos centavos era como ya lo dije soportar ese vapor telurico de las emulsiones intestinales de los cholos comerciantes y los mineros turistas, el olor a meado de los monos cuentafortunas, y el pasmoso aliento de los gatos siameses, quienes en conjura y sobrada sinverguenzura se pedeaban y meaban sin consuelo ni compostura para enajenacion general de los viajeros y para destrozar los artilagos de nuestros olfatos pubertinos.

No es dificil de adivinar la composicion gaseosa de la atmosfera asfixiante de esos coches porque esta ampliamente documentado que solo basta una racion de tostado de haba seca, un puñado de papas frias rebozadas en aji augado, un par de chuñofujtis del ckjockawi y unos sorbitos de ese cafe ckayhuido para producirte ese combustible mas condensado que polvora.

La clase Primera era un poquito mejor pero era desmesuradamente cara de tal manera que viajar en primera estaba fuera de nuestro dominio. Esta clase era "superior"porque tenian asientos de cuero curtido y con una palanquita se movian de atras para adelante y viceversa y por primera vez la palabra reclinable se volvio popular en el lexico criollo pero aunque asi y todo no tenia calefaccion pese a que la panza del feroz animal ardia a miles de grados de temperatura. En fin, comodidad era una palabra desconocida en los manuales del ferrocarril boliviano.

Pese a lo arriba mencionado, la demanda por pasajes era terrible y el asunto era politizado a tal extremo que no solo se producia una tremenda "lucha de clases" entre los miembros de primera y los de segunda pero tambien habia que competir con la fauna itinerante para agarrar esos susodichos asientos como se decia en aquel entonces.

El agarrar los asientos no era tarea facil ni placentera es mas fue siempre una necesidad angustiante y llena de peligro que te hacian comer las uñas en espera de la espera que desepera. Uno tenia que viajar (en camion y a cielo abierto) con antelacion a una de las deserticas paradas para arrimarse al vuelo de uno los barrotes colgantes de la bestia en movimiento.

Luego del salto mortal y el espasmo ante lo atrevido, habia que someterse en sus dominios y reclamar propiedad echando unos p'hullus para cubrir por lo menos dos asientos, de esos que dan cara a cara.

Como nostros los manirotos eramos unos parvulos que no podiamos ni limpiarnos nuestras velas, era la famosa tia Pepa, la encargada de tal mision para lo cual ella viajaba ya sea a Cebadillas o Don Diego para encaramarse como garrapata en los intestinos de la bestia de fierro.

Sera porque la necesidad tiene cara de hereje o porque el desafio al peligro fue siempre natural en ella o que el don de servicio eterno de la tia hizo que ella desempeñara tal mision muchas veces y cada vez valga la pena agregar lo hizo con coraje, rebeldia y una experiencia innata en el arte del salto al vuelo.

Fue asi que gracias a ella la tropa nuestra podia arribar a destino y/o experimentar el proceso ferrocarrilero llamado "viaje".

A eso de las cinco de la tarde, con el pito sonando y las campanas repiqueteando la vibora de metal se deslizaba lentamente curveando la estacion Taiton, pasando por las casuchas de mineros y el promontorio acopajirado de Velarde y se enrrumbaba cuesta arriba lamiendo las laderas del sumaj orcko para desaparecer en las punas atormentadas del altiplano occidental.

Agua de Castilla era quiza la primera estacion y mas allacito 33 y mas alla estaba Condoriri, mas aquisito Rio Mulato y muy cerquita de ahi , Colchani y Pulacayo y mas allacito se erguia la eclectica Uyuni, ese pedacito de paisaje marciano con su manantial de sal y su cementerio de primas y hermanas del mismisimo tren.

Paraje tras paraje, paja brava tras paja brava toda la pampa era un confin de planitudes olvidadas habitadas por la plebe del lugar, por los guanacos indomables y los ocacionales pajaros de mal aguero que revoloteaban encima .

Ese paisaje surreal y violento servian de telon de fondo para el poniente del crepusculo cotidiano cuya miseria humana recordaba la inaudita pobreza de la gentuza. Desde los ventanales se podia ver la cara de deseperacion de las imillas cuyas caritas curtidas por los azotes del tiempo eran mas duras que zuelas de zapato y asi estoicamente delataban ante los viajeros sobre el conjuro criollo de los despotas de mil centurias que jamas les valio un carajo ni la geopolitica nacional ni mucho menos el desarrollo regional de esas punas melancolicas y ni para que hablar de paliar las condiciones viajeras de los viajantes mexicanos.

Pasando por los arenales uno llegaba a la estacion de Cerdas para luego continuar viaje hacia Cochaya. Chocaya era el punto o bifurcacion donde se dividia el camino. O al norte a ser minero y morir con mal de mina o al sur rumbo a cotagaita a ser campesino y morir con la espalda rota o terminar extendiendo la mano de mendigo en alguna bulliciosa esquina de la capital indeferente.

Chocaya era un dilapidado salon de cemento, promontorio de destartaldos vagones y casitas de aluminio donde el jefe de estacion y su tribu eran talvez los unicos habitantes de tan desconocida ruta tusirstica.

De Chocaya para arriba uno pasaba por Santa Ana y mas arribita pasando por el obscuro tunel uno llegaba a soc...

Hasta aqui nomas con eso de las estaciones porque el tema de este relato es el tren.,
chu-chu-chu-----hasta pronto

Mercedes Sosa

Mercedes Sosa

Mercedes Sosa fue quizás la primera intérprete del Nuevo Canto Americano que traspasó las fronteras que dividen la música marginal y la comercial. Alfonsina y el Mar es la canción que logró el milagro: circuló de boca en boca y se fue quedando en todas las memorias. Después ya resultó natural escucharla en las radios y se empezó a hablar de la increíble voz y fuerza de su intérprete. Los medios de comunicación se dieron cuenta, por primera vez, de que existía otro tipo de canciones que a la gente también le gustaban, y que bien podían ser tan comerciales como cualquier canción de los ídolos prefabricados.

A partir de esta canción Mercedes Sosa empezó a ser un nombre importante en la música popular, mereciendo programas especiales en las radios, de programas especiales en las radios, notas en los diarios, y la venta masiva de sus discos grabados por grandes campañías. Los éxitos se sucedieron: Cancion con Todos, La Cigarra, El Tiempo Pasa, Soy Pan, Soy Paz, Soy Más, tantos otros.

Mercedes Sosa es la punta de un gran iceberg, la Nueva Canción latinoamericana, que ya lleva sus buenos años imponiendo una concepción diferente de la canción. Ella es la intérprete de los mejores compositores de nuestro continente, su embajadora ante los medios de comunicación y el público internacional. Es por ejemplo, en gran parte responsable de la difusión mundial de la obra de Violeta Parra (mérito que comparte con Isabel Parra), de la llegada a nuevos públicos de las canciones de Pablo Milanés y Sivio Rodríguez, y de la entrada del brasileño Milton Nascimento al mercado de la lengua española. Para qué hablar de la chorrera de autores folclóricos argentinos que sin la Negra, como le dicen cariñosamente, serían unos ilustres desconocidos. Ultimamente, los rockeros trasandinos se están haciendo conocidos más allá de sus fronteras muy ayudados por las interpretaciones de esta mestiza que quiere cantar todo lo que le guste.

Mercedes Sosa es un crisol situado al medio del vasto fenómeno de la canción, es la intersección entre el mundo de la canción masiva y el canto popular. Además, como ella misma dice, su público no tiene edad; la quieren ver y oír pasados, pasaditos, jovenes y criaturas. En ella se encuentran y se funden las viejas y nuevas corrientes de nuestra música americana.

Como una madre con los brazos abiertos que lo recoge todo y lo reparte luego en voz alta, para que la escuche todo el continente.

El origen de Potosi

El origen de Potosi

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Como Potosino y citadino siempre tuve la curiosidad de encontrar un significado a una diatriba personal, la cual es como sigue: "cual ciudad fue la primera en fundarse ? Potosi en Bolivia o San Luis de Potosi en Mexico?".

Es muy probable que mi pregunta suene
ignorante o fuera de lugar porque de hecho, esta] cuestion debe estar plenamente establecida en algun texto de historia u otro medio, sin embargo, nunca nadie hasta hoy me dio una explicacion que satisfaga mi curiosidad.

Debo admitir tambien, que aunque esta
cuestion bordee en lo ridiculo aun permancece sin una respuesta llana y contundente que satisfaga la razon de mis desvelos. Pero el motivo de estos parrafos es otro.

Durante una noche larga de esas donde el insomnio es mas fuerte que la necesidad vital del descanso corporal, me puse a indagar y buscar definiciones, respuestas o significados a mi diatriba. Rogando que la magia del internet me proporcione la respuesta precisa a la pregunta escurridiza y de paso alumbrar
mi oscura ignorancia, encendi mi computadora y
simplemente escribi "Potosi" en el buscador Google y el resultado fue tan sorprendente como interesante.

La busqueda encontro aproximadamente 315,000 "hits" o enlaces relacionados con la pregunta y tomo 0.13 segundos. Entre ellos un pequeno enlace dedicado a sitio de web de Potosi Township Historical Society
(Sociedad Historica del Pueblo de Potosi,
(http://www.vangrafx.com/pths/potosi/origin.html) en el estado de Wisconsin, USA. Me sorprendio gratamente tal hallazgo que decidi escribir al vicepresidente de tal sociedad el Senor Alan VanNatta y la respuesta me
sorprendio aun mas. He aqui la respuesta a mi carta:

Estimado Marco,

Gracias por visitar el sitio histórico de la sociedad del township de Potosi. En cuanto a la razon de tu pregunta acerca del origen del nombre de nuestro pueblo; sabemos que el primer nombramiento de nuestro Potosi existió en un mapa de 1646, que según nuestras fuentes, era un término sobre la riqueza mineral de un Pueblo Nativo Unido. Este término y definicion, segun entiendo, es también el origen del nombre de tu ciudad
natal, con su inmenso depósito de plata.

Aunque hay una leyenda que dice que el origen de nuestro Potosi es por el nombre de la hija de un nativo Americano llamada "Potosa". Sin embargo, estamos más inclinados creer que el origen esta relacionado con la abundancia de mineral de Potosi como un centro minero importante y por la mencion de nuestro pueblo en este mapa hace siglos.

Por favor visitanos otra vez.

Respetuosamente,

Alan VanNatta
VP. Potosi Township Historical Society

Esta demas decir que la respuesta me dejo mas perplejo que brujula sin norte.
No solamente hay una ciudad llamada Potosi en el estado de Wisconsin pero tambien las hay en
Texas(http://www.pe.net/~rksnow/txcountypotosi.htm#statistics) y Missouri (http://www.potosionline.com/about-potosi.html) e inclusive existe una cerveceria llamada Potosi
(http://www.potosibrewery.com/)

Pero mas alla de que en el mundo haya una ciudad llamada Potosi o una cerveceria del mismo nombre el hecho es que las definiciones e historias de sus fundaciones u origenes son tan diversas e interesantes que me hacen dudar del origen del nombre de nuestra ciudad. Sera que "Photojsi" como cuenta una
leyenda fue realmente el sonido de una explosion que dio origen al nombre de nuestra ciudad o que como muchas leyendas fue la imaginacion de algun paisano que con el tiempo llego a oficializarce como tal?

A continuacion una breve transcripcion acerca del origen de otros potosis.

POTOSI, TEXAS. Potosi esta ubicado en el farm road numero 1750 a nueve millas sureste de la ciudad de Abilene en el condado de Taylor . Este sitio fue fundado por la familia de Pollard en 1870.

Potosi, Washington County Missoury. El nombre inusual de "Potosi" proviene de un significado de una palabra india Suramericana que significa "lugar de mucho ruido", y con el pasar de los años esta ciudad histórica ha sido el hogar de arduos pioneros que hicieron "mucho ruido" en Missouri y a través del oeste Norteamericano.

Cerveceria Potosi.

El origen de la palabra Potosi es inusual en sí misma Potosi en español es un "nombre apropiado para el " plomo" lo cual era próspero en la comunidad. Otras versiones, aunque populares pero no auténticas, indican que la aldea fue nombrada después de una
ciudad minera en Missouri así como una ciudad en Bolivia que llevan el mismo nombre. Todavía otros dicen que nombraron la ciudad por el nombre de una muchacha india, la hija de un jefe tribal, "princesa Potosi", pero ésto es quizás más folklore que hecho.

Sea cual fuera el origen del nombre de nuestra ciudad, hoy que me encuentro a miles de kilometros de nuestra villa, la extrano y ardo en deseos de volver a caminar por sus serpenteantes calles y relajarme en las
petreas escalinatas de la catedral aunque el frio me ponga la cara mas lila que las camisteas del Real.

CARTA PARA LOS NIÑOS ACERCA DE LA GUERRA

CARTA PARA LOS NIÑOS ACERCA DE LA GUERRA
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Ernesto Sábato

Queridos chicos: Ustedes saben, han tenido que aprender cómo el poder gana, cómo loshombres matan por poder. Han tenido que aprender, lo ven por televisión, la atrocidad de los bombardeos, de las masacres, de la miseria, del horror que trae la guerra a quienes la padecen.

Saben también que otros chicos como ustedes verán morir de dolor a sus padres, a sushermanitos. Pero eso no importa al poder.

También saben que millones de hombres y mujeres han manifestado por las calles del mundo su deseo de paz, su oposición a esta guerra. Y eso tampoco parece haber importado al poder.
Entonces, ante la gravedad de la situación en que vivimos, vengo a testimoniarles que habremos de permanecer en la decisión de no aceptar la guerra, de no resignarnos a ella.
Hay que mantener, queridos chicos, encendida en el alma la llama de este dolor de
humanidad, y ser fiel. Si esta determinación permanece, será inquebrantable. Podrán hacer la guerra, pero han de saber que son asesinos, que así los llamarán los chicos de todo el mundo.
El amargo presente al que nos enfrentamos exige que nuestras palabras, nuestros gestos,
nuestra obra se consagre, como verdadero cumplimiento de nuestra más alta vocación, a
expresar la angustia, el peligro, el horror, pero también la esperanza y el coraje y la solidaridad de los hombres.

En medio de esta tremenda situación, cada hombre y cada mujer, ustedes también, chicos,
están llamados a encarnar un compromiso ético, que los lleve a expresar el desgarro de miles de personas, cuyas vidas están siendo reducidas a silencio a través de las armas, la violencia y la exclusión.

Quienes detentan el poder toman decisiones ajenas al sentir de la humanidad, guerras atroces que sostienen los países poderosos contra pueblos desamparados, bajo la siniestra ironía de resguardar a la humanidad.

Frente a la violencia y a la muerte de nuestros hermanos, hemos de resistir para resguardar ese absoluto donde la vida y los valores ya no se canjean, alcanzando así la medida de la grandeza humana.

En todos los idiomas "paz" es una palabra suprema y sagrada, expresa el deseo de Dios para los hombres. El deseo de un reino de paz y justicia; la paz y la justicia que estamos acá para reclamar y testimoniar.

Atahualpa Yupanqui

Atahualpa  Yupanqui

Atahualpa Yupanqui es el mayor referente de la música folklórica argentina. Compositor, guitarrista, cantante y escritor, ha dejado una obra cuyo conocimiento es esencial para acercarse al paisaje musical argentino, así como a sus costumbres, su entonación y su memoria.
Profundo conocedor del interior de la Argentina, así como también hombre de amplia cultura universal, supo abordar tanto los temas simples de la sufrida vida rural, como adentrarse en los enigmas e interrogantes que plantea el universo. Y sin salirse nunca de las sencillas formas de la copla y de la canción popular. Encontraremos así en su obra las preguntas que asaltan al pensador durante las noches de desvelo, la soledad, las quejas del pobre carente de trabajo, la dura vida del hombre de campo, los paisajes del Tucumán y de otras provincias argentinas, la evocación de diversos personajes camperos y algunos momentos autobiográficos, entre muchos otros temas.
Las formas musicales a las que recurre con mayor frecuencia son la milonga, la zamba, la chacarera, la canción norteña y la vidala.


Entre sus canciones más conocidas podemos citar: Viene clareando, El arriero, Zamba del grillo, La añera, La pobrecita, Milonga del peón de campo, Camino del indio, Chacarera de las piedras, Recuerdos del Portezuelo, El alazán, Indiecito dormido, El aromo, Le tengo rabia al silencio, Piedra y camino, Luna Tucumana, Los ejes de mi carreta, Sin caballo y en Montiel, Cachilo dormido, Tú que puedes vuélvete, así como también el extenso relato por milonga El payador perseguido.
De cualquier manera, no hay que olvidar que esta selección es apenas una muestra de un cancionero de gran extensión y calidad, y al que uno puede acercarse a través de cualquiera de sus obras.

Para completar este breve panorama proponemos una segunda serie de canciones para quien esté interesado en conocer más profundamente la obra de Yupanqui: Milonga del solitario, Las coplas de baguala del Valle Calchaquí, El poeta, El promesante, Canción de los horneros, Guitarra dímelo tú, Tierra querida, La viajerita, Lloran las ramas del viento, Huajra, Cruz del sur, Adiós Tucumán, La estancia vieja, Caminito español, Las preguntitas, Los hermanos, La colorada, Pago viejo, Nostalgias tucumanas, etc., etc.

Violeta Parra

Violeta Parra

Nace Violeta del Carmen Parra Sandoval, el 4 de octubre de 1917, en una modesta vivienda de la calle Robles 531 en San Carlos, Provincia de Ñuble, localidad del sur de Chile. Nicanor Parra Parra es su padre, profesor primario y Clarisa Sandoval, su madre. Violeta tuvo ocho hermanos, el poeta Nicanor, el primogénito, y dos medios hermanos, pues su madre era viuda al casarse con Parra. Su veta artística la hereda de su padre, importante folklorista de la región.
En 1921, Nicanor Parra es nombrado profesor del Regimiento Andino en Lautaro, hasta donde llega toda la familia. Clarisa también se afana sobre la máquina de coser para cooperar a la mantención de la prole numerosa. Violeta a cogido continuamente pestes y enfermedades, pero estando sana chapotea junto a sus hermanos en las aguas del vecino río Cautín y se divierten en los aserraderos y barracas del sector. Hacia 1927 la familia está de vuelta en Chillán. El padre, que ha sido despedido del trabajo, siente que pierde su norte y bebe incansablemente para paliar la frustración. Durante el gobierno de Carlos Ibañez, cientos de empleados fiscales son exonerados. La madre hace lo imposible para mantener el hogar a flote cosiendo infatigablemente, lavando, vendiendo y comprando lo necesario.
Los niños revelan precozmente su inclinación al espectáculo. Imitan a los artistas de los circos que se instalan en las proximidades del hogar. Se disfrazan con atuendos de papel; a dúo cantan Violeta y su hermano Eduardo, montan más de algún show por el que cobran entradas a los niños.
Violeta sigue cursos primarios y un año en la escuela normal, pero abandona sus estudios pronto y debe trabajar en el campo para ayudar a su familia, ya que su padre enferma gravemente; los pocos bienes que les quedan son enajenados. La pobreza es combatida por los niños que salen a cantar en trenes, campos, pueblos, calles e incluso en más de un burdel. San Javier, Chillán, Parral, todo lo recorren. Restaurantes, posadas y circos tampoco son desechados.
A los doce años compone sus primeras canciones que acompaña de la guitarra. El dinero que aporta se hace más necesario que nunca. El padre ha muerto; esto parece señalar el alejamiento definitivo de la infancia. Marcha a Santiago poco antes de cumplir los veinte años. Los comienzos de Violeta fueron duros, sus primeras presentaciones las hizo en sitios muy modestos tales como boliches de barrio, circos, quintas de recreo, radios, etc., en donde interpretaba tonadas de carácter popular e incluso boleros románticos. Tiempo después decide interpretar música de género folklórico y a componer. En la mayoría de sus creaciones se advierte la manifestación de un mundo interior rico en vivencias de hondo contenido humano, reflejo de una vida triste y poco feliz.
En 1937 conoce a Luis Cereceda, ferroviario, con quién contrae matrimonio. De esta unión nacen Isabel y Angel, continuadores luego de su arte. Recorre distintas localidades de Chile en los años siguientes, trabajando en teatros y boliches, recopilando canciones antiguas de su país.
En 1948 se separa definitivamente de Cereceda, y sigue su vida itinerante por Chile. Al año siguiente vuelve a casarse, y de este nuevo matrimonio nacen sus hijas Carmen Luisa y Rosita Clara.
Recorre el país trabajando con sus dos hijos mayores en circos y teatros, y recopilando la música campesina chilena. En 1953 comienza a alumbrarse el verdadero genio de Violeta Parra. Después de un recital en casa de Pablo Neruda, Radio Chile le contrata una serie de programas que la lanzan a la primera línea del arte folklórico del país. Intensifica su trabajo de recopilación folklórica por todo Chile. Con un magnetófono y una guitarra, recorre los lugares mas recónditos para rescatar el folklore olvidado de su pueblo, haciéndose cantar composiciones populares por cantores que a veces frisan los cien años de edad.

Con su guitarra recorrió regiones y pueblos del norte y del sur del país recopilando e interpretando canciones grabadas por ella. Sus obras son muchas y comprenden Tonadas, Parabienes, Villancicos, además canto a lo Divino y a lo Humano; danzas como el Pequén, Sirilla, Chapeco, Refalosa, Cuecas, etc.
En 1954 obtiene el premio Caupolicán, otorgado a la folklorista del año. Es invitada al Festival de la Juventus, en Polonia, y recorre la Unión Soviética. Violeta logró gran éxito y colocó a nuestro folklore a una altura alcanzada jamás por nadie. Fija su residencia durante dos años en París, grabando allí sus primeros discos y sus recitales transmitidos por radio y televisión.
Regresa a Chile en 1956 y al año siguiente se traslada a Concepción, contratada por la universidad de la ciudad. Funda y dirige el Museo de Arte Popular de esta localidad y graba nuevos discos, además de reiniciar su labor de recopilación folklórica.
En 1958 vuelve a Santiago y comienza a pintar y hacer tapices. Ofrece recitales por todo el país y graba nuevas canciones. En 1960, durante una larga enfermedad que la retiene en cama varios meses, comienza a iniciarse como arpillerista, inventando materiales y técnicas para ello. Conoce ese año al músico suizo Gilbert Favré, estudioso del folklore sudamericano y se enamora de él.
Viaja en 1961 a Buenos Aires y después a Europa, junto con sus hijos mayores. Participa en el Festival de la Juventud de Finlandia, y recorre la Unión Soviética, Alemania, Austria, Italia y Francia. Vuelve a fijar su residencia en París durante tres año. Canta en la Candelaria y en L'Scala. Graba discos, realiza exposiciones de sus trabajos y recitales de canto en la UNESCO y el Teatro de las Naciones.
En 1964 expone en el Museé Des Arts Décoratifs Palais du Louvre, 103 rue de Rivoli 75001 Paris, sus pinturas, óleos, arpilleras y esculturas de alambre. Es la primera vez que un artista sudamericano es acogido por este museo para una exposición individual.
En junio de 1965 regresa a Chile. Instala en las afueras de Santiago una gran carpa, especie de circo, a la que llama Carpa de La Reina, y que quiere sea un centro de cultura de folklore.
En 1966 viaja a Bolivia, donde canta con Gilbert Favre. Regresa con él a Chile. Viaja por el país cantando en teatros. Compone sus últimas canciones, que graba en un Long Play, acompañándose de sus hijos y del músico uruguayo Alberto Zapicán.
Violeta Parra muere el 5 de febrero de 1967. Se suicida en la Carpa de la Reina a la edad de cincuenta años. Tres años más tarde es editado su libro Décimas, por impulso de su hermano Nicanor.
Violeta Parra fue una artista muy completa y todas sus creaciones marcadas por un profundo contenido humano. Sus obras han traspasado fronteras lo que demuestra lo universal de sus creaciones, pero un rasgo más notable fue su entrañable cariño por su patria y su Pueblo

Les Luthiers

Les Luthiers

Origen y Trayectoria

A comienzos de los años sesenta se desarrollaba en Argentina y especialmente en Buenos Aires una intensa actividad coral universitaria. Prácticamente en cada facultad del país existía un grupo coral integrado por jóvenes universitarios de diferentes disciplinas atraídos por la posibilidad de ensanchar sus horizontes musicales en franca camaradería. Como prolongación de estos intereses era frecuente la realización de festivales intercorales en los cuales -y además de la obligada audición mutua- muchas veces se presentaban actos paralelos de humor doméstico protagonizados por grupos formados en cada coro. En septiembre de 1965, durante el Festival de Coros Universitarios realizado en la ciudad de Tucumán, un grupo de integrantes de uno de los coros de la Universidad de Buenos Aires presentó para los demás participantes un espectáculo de música y humor. Se trataba de divertir a la audiencia con la parodia de un muy formal concierto ofrecido por solistas, pequeño coro y un conjunto orquestal integrado por instrumentos no convencionales construidos por los mismos intérpretes con materiales caseros. La obra central de aquel programa era La Cantata Laxatón y había sido compuesta por uno de los integrantes del grupo, el arquitecto Gerardo Masana, quien también fue el inventor de la mayoría de los instrumentos utilizados en aquella oportunidad.
La música parodiaba una cantata barroca y el texto había sido extraído del prospecto de un conocido laxante.
Primeros Pasos

La originalidad de la propuesta, la universalidad del humor y el rigor evidenciado en la preparación del breve show -que superaba en mucho el nivel de estudiantina usual de aquellos actos- fueron tal vez la causa de un eco inesperado: poco después una revista porteña narró el suceso postergando en su comentario casi toda mención al festival coral que supuestamente había sido el evento principal de aquellas jornadas. Al poco tiempo, y ante la sorpresa de los inexpertos jóvenes, el grupo fue contratado para repetir el inaudito espectáculo en una sala de la capital argentina. Se trataba de un pequeño teatro con tendencia a la programación de vanguardia en donde el conjunto se presentó -ahora con el nombre de I Musicisti- para ofrecer unas pocas representaciones. Ante la sorpresa de todos, el éxito fue grande y las actuaciones debieron prolongarse por espacio de tres meses.
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Cuando alguna vez se escriban los anales del music hall hispano americano será tal vez el momento de señalar cuántas leyes supuestamente incontrovertibles del show business han debido ser modificadas luego de la irrupción de Les Luthiers en los medios teatrales de lengua castellana. Desde 1977 Les Luthiers produce un nuevo espectáculo cada dos o tres años el cual se presenta en las salas de mayor renombre de España y Latinoamérica.
Les Luthiers se ha presentado en Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Israel, México, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Desde sus inicios hasta la actualidad los integrantes de les Luthiers son autores del texto y de la música de sus espectáculos, correspondiéndoles también la dirección y puesta en escena de los mismo