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umachacuy

El Matriqui - una carta abierta a mi hermano-

Verdad que parece un silencio sepulcral pero en realidad no es asi sino que simplemente estuve dejando que la gallina se puriycache para ver si vos me avisabas de tus planes futuros. Bueno, ya que todo esta oleado y sacramentado solo falta discutir los detalles del evento por el cual el hombre se embarca en el tren matrimonial con un ticket solo de ida , naturalmente si todo va bien.

Como diria Gabo, el evento "casantorio" es importante y habra que desmenuzar todos los detalles para que salga bien...por ejemplo me entere que el thalacu sera en el "social" no conozco esas latitudes pero me imagino que no sera un tugurio. Bien, ya definido el terreno tendras que pensar en los subsecuentes detalles tales como el numero de celebrantes, invitaciones, si serviran aji de gallina con chuño-futhi o solo laguita a eso de las 5 de la mañana y otros asuntos. Por ejemplo, ya sabes cuantos de tus compinches y parentulas (de ambas partes) seran los beneficarios a una noche de tragos gratis y baile desmedido? o sera que no festejaras de acuerdo a las tradiciones ucku-runales que claramente espicifican:

1. Zapaterar el imapaj casarun, imapaj casarun, wawa chucunaypaj , hasta romper el taco en la noche de la mismisima boda

2. El segundo dia del preste es para arrinconar la basurita del dia anterior lo que etiqueta obliga hay que challar y como dije en un e-mail anterior ...

3. El tercer dia es para tipar billetes (dolares preferiblemente) de buena fortuna en los pechos de los casantes.

De lo contrario, me imagino que estaras prestando debida atencion a la etiqueta normal (no tradicional) para evitar que pase lo que a continuacion te contare.

Me acuerdo a los matriquis a los que regularmente asistia alla por los años de la cacharpaya sin ser invitado y naturalmente - nobleza obliga,- me aparecia con mi media docena de vasos de vidrio envueltos en papel celofan.

Primero, habia que rondar por la catedral para hacer una evaluacion directa de los matrimonios en cuestion y de acuerdo a la indumentaria de los novios y un poco de experiencia en el tema uno determinaba casi con certeza que matriquis prometian. Mientras los novios recorrian las calles en viejos taxis con latas de leche evaporada y sardinas entomatadas amarradas a la cola de las vetustas maquinas haciendo sonar melodias paganas, anunciando a los cuatro vientos que estaban listos para descubrir sus anatomias -esta vez de forma legal- respaldados por el espaldarazo de la Iglesia, por los confetis arrojados a discresion y los papeles del notario, se formaba un comison cuya mision era dar con la direccion del lugar del evento, tarea relativamente sencilla dado el caracter enclaustrado de la geografia capitalina.

Estas si eran noches interminables de placer, placer economico al calor de los liquidos espirituosos que se servian como lluvias torrenciales en tiempos de sequia, por ejemplo, los famosos "ferrocarriles" una veintena de tragos de dudosa manufacturacion y de colores terciarios que eran servidos uno detras de otro los cuales al cabo de unos efimeros minutos impulsaban al vomito colectivo de los participantes.

En otras ocaciones donde los pisquetes no eran abundantes habia que aceitear a los pasa-tragos para procurarse una cuota respetable de licores suficiente para pasar la noche, tambien hubieron eventos en los cuales mis amigos y yo tuvimos que recurrir al olvidado pero aun respetado arte de meter de contrabando chanchitos de cuarta ya sea en bolsas nylon o en botellas previamente usadas para darnos animo y para bailar unas cumbias de esas que solo se oyen en las chicherias, y otras veces obligados por las circumstancias recurriamos al truco de empinar el codo anticipadamente en los baratos tugurios de la villa para alcanzar el codiciado estado de boludez que por arte de magia te hace creer que eres lindo, que bailas como Travolta, que cantas como Mercedes Sosa o que tienes un pico de oro para mandarte unos discursos sobre la relevancia de la inmortalidad de las moscas en la sociedad neo-liberal, etc.

Tambien me acuerdo acerca de las travesias y los periplos que uno hacia para llegar a casa despues de -como diria la tia Pepa- desmandarse en los casi semanales matriquis, estos tambien tienen su historia en los anaqueles de los fandangueros. Luego de haber bebido sin consolacion, de haber abrazado a los novios aun desconocidos, de haber deseado un pronto y certero "tienes que matar al gato hermano" al novio -que por ahora ya era un viejo amigo y cuate de antaño- y no sin antes recordarle que estaba a punto de arrepentrise, que lo pensara dos veces antes de embarcarce en la odisea del pinturesco pero dificil camino del matrimonio, etc, mientras tanto, sin uno desearlo pasaban las horas y llegaba el momento menos esperado, el de recogerse, este era uno de los momentos mas temibles y dificiles de afrontar pero no habia nada mas que hacer, los musicos habian empaquetado sus cornetas y platillos, los mozos habian ya acumulado y combinado los tragos no-bebidos en un mediano turril para el chaqui del dia siguiente y el avance que se hizo con la muchacha del vestido lila y zapato manaco quedaba al descubierto, no funcionaba, porque estaba claro que ni para pagar tus propios tragos tenias como pretendias poder mantenerla?, y lo peor era que a estas horas ni como rematar porque los boliches ya cerraron las puertas a no ser que alguien quien tuviera la billetera gorda y los riñones aun funcionando se anime a indicar el camino mas expedito para arrivar a lo de la Isica para intoxicarse con los muy mentados fricases, que no son otra cosa que pedazos de carne de chancho con mote pelado nadando en un aceitoso jugo mas rojo que la sangre, en fin, de no ser asi, habia que reconocer que la noche ya no estaba joven porque la noche habia caido y los gallos agoreros anunciaban el nuevo dia que con sus cantos recordaban que nos esperaba un dia lleno de incertidumbre -acentuados por las letanias de la mama y las arengas en punto de la indomable abuela Corcha- y por supuesto de dolores en la cabeza como resultado de la ingestion o indigestion de combustible la noche anterior, claro esta, que sin pensar en eso habia que hacer de tripas corazon y darle a la caminata rogando a los santos que no te quedes dormido en alguna esquina para que no te roben los zapatos (me paso una vez frente al comedor universitario, pero los atracantes -que por cierto llevaban antifaces-solo pudieron hacerse con el zapato izquierdo) o talvez con un poco de suerte te hallabas unos pesos en los bolsillos que te permitirian pagar una transportacion mas decente en uno de los transformers y talvez aun con un poquito mas de suerte el moneda-uya era el chofer...pero se vea como se lo vea, habia que recogerse y punto.

Y que del dia siguiente? tambien me acuerdo que alrededor de las once de la mañana hacia patitas-pa-que-te-quiero rumbo al hornito, (en la calle Chuquisaca frente al Bazar de los Pozos, que segun las tertulias familiares una vez pertenecio a los antecesores de este escribirdor) a saciar el hambre tercermundista con los famosas saltuquitas embadurnaditas de manteca y como no seria de esperar saciar la sed deshidratante con una papaya salvietti o una morena, tal es asi que a las 11.30 de la mañana todas las saltucas fueron debidamente degustadas y las sodas ingeridas por los parroquianos usuales.

Lluego de ese protocolar y gastro-culinario acto, habia que merodear por la plaza o el bule para ver si alguien poseia la palabra magica "que tal una Laurita" de ser asi, el dia estaba hecho y el perenne chaqui en camino de ser debidamente atendido. A estas horas serian talvez las 3 de la tarde y el acogedor encanto de los olores a guantecitos (5 tripas a lo sumo) y el perfume inagualable de las huaris a lo de doña Laura (Q.E.P.D) eran irremediablemente la solucion para despachar la semana pero no sin antes competir en el antiguo deporte del sapeo o del tradicional cacho lo que invariablemente conducia a "continuar " pero solo y solamente si alguien invocaba el irrefutable axioma de "nos bajaremos" o el infaltable ritual de la "champinchada" y el "ya pues, salud hermano" que son actividades sociales requeridas pero en realidad son una trampa en que se cae porque como es de dominio publico, el seguir al pie de la letra a estas tracioneras palabras conduce a que uno necesariamente acabe como condor aunque fuera querer sin queriendo o no y lo peor del caso es que por falta de sencillo uno termina empeñando el reloj o el cinturon, pero en fin, esos son los gajes del oficio.

El peregrinaje a lo de doña Laura mas o menos termina, dependiendo del tamaño del bolsillo, en promedio, alrededor de las 7. pm, esta el la hora donde se empieza a tientos y uno camina haciendo zetas por la sepenteante calle Sucre y despotricando a pulmon abierto en contra los arquitectos coloniales por no haber predeciedo con antelacion que los individuos en este soberano estado necesitan anchas avenidas para gatear hasta llegar a destino, la estrechez de la calle entre otros innombrables factores son la causa por la cual en la mayoria de los casos el "acto de recogerse" termina a escasos cientos de metros del lugar de origen porque antecitos de llegar a la Boliviar ya se siente los olores a canela y singani de Camargo de los "calientitos" y una voz liberada convoca o mas precisamente demanda a tomarse la del estribo en los santos aposentos de la Union Obrera.

Ahora, de como uno acaba despues de la Union es harina de otro costal y tema de otro ensayo, por estas razones te recomiendo que planifiques con anticipacion los detalles del fandango con la unica salvedad que esta sera en la de los cuatro nombres, porque de lo contrario (dios Baco mediante) nadie te salva de que un ilustre desconocido como el susodicho se asome al social con un basin como regalo y te joda la boda.

Suerte y hasta pronto
Tu hermano Marco
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