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Como parecer un experto en un tema del cual no se tiene ni idea

Guillermo Latorre
Chicago, en el año 'capicua' del 2002


Parodiando un poco a Umberto Eco y al escritor y humorista peruano, 'Sofocleto' (a quien leí hace varios años con sabor y gracia, en mis tiempos de universitario: "indocumentado y feliz",como decía otro escritor), les contaré como hablar ante un grupo de eruditos y, ante todo, parecerlo. Ya se sabe, lo importante no es serlo sino parecerlo. Además, el juego de las palabras también es seductor, y quien sabe, a lo mejor consigue novia…aunque este en la fría Londres (que lo diga Julio).

Para ello ilustre su charla –pero que parezca natural– con palabras extrañas o un tanto ocultas o de uso no común, tales como: 'capicua', 'cacofonia', 'hermenéutico', 'anacrónico', 'eufemismo', 'mediatico', 'metafisica', 'agnóstico', 'prospectiva', 'hipokeimenon' (La palabrita que trajo alguna vez Balbino a la clase de francés; casi le da un infarto a la madamme), 'huairapamuskas', 'prosopopeya', 'cosmogonía''. No importa que suene contradictoria con su vecina, como en el caso de 'cosmovisión centralizada'; o sean en sí mismas una cacofonia: como 'epistemología del fenómeno humano';; o utilice palabras compuestas: 'arquitectura antropomórfica', 'filosofía wastleliana', 'lacantismo maduro'; o combine a su gusto: 'filosofia watlesliana', con 'Lacantismo cuántico'; o mezcle sus conversaciones con los nuevos anglicismos, como: 'benchmark', 'marketing'…

O tome algo del entonces muy afamado padre jesuita –el de nuestros tiempos, el de la segunda infancia– el francés Theilard de Chardin (no sé porque extraña razón cada vez que me encuentro con ese nombre me recuerda a los Carlos): 'Noosfera', 'el punto omega', 'cosmogenesis', 'biosfera', 'cristocentrismo', 'convergencia', 'cerebralización', 'antropogenesis' (aquí un paréntesis, me imagino o quiero imaginarme la cara que pondría el padre Theilard, cuando descubrió o se vio frente a frente con el sinántropos, o Hombre de Pekín, en sus tiempos de antropólogo aficionado en la China, en la de antes en la China no comunista. Ante el sinántropos mas parecido a un simio que a un hombre, el respetado padre jesuita debió preguntarse a sí mismo: ¿Podría Dios, haberse equivocado? ¡Basta de herejías! … la angustia lo persiguió hasta el final de sus días, repudiado e incomprendido por sus propios jefes, los jerarcas de la iglesia en Roma, que censuraban sus libros. Es que eso de tratar de explicar los dogmas de la religión con la ciencia, debe de ser paranoico. Pero este es otro cuento, que tal vez en otra ocasión hablamos). El discurso podría ser de este tono: (aprenda y recite párrafos enteros sin que parezca retórico, ensaye ante el espejo con distintos tonos de voz): "...la gran síntesis Aristotélica–Tomista de religión y ciencia… El universo es convergente, y hecho ex–profeso para el ser humano, fin ultimo de la creación", continue levantando un poco la voz para que todos escuchen con: "…la vida no es una combinación azarosa de elementos materiales, un accidental producto de la historia del mundo, pero es la forma asumida por la materia cuando ésta alcanza cierto nivel de complejidad". O esta otra perla: "…definiendo el establecimiento sobre nuestro planeta de una esfera pensante superimpuesta sobre la biosfera: la noosfera"…"el hombre ocupa una posición clave en el mundo, una posición de eje principal, una posición polar… así que el universo podría ser autosuficiente para entender al hombre"; "...el hombre, el único absoluto parámetro de la evolución"… "esa contradicción es la singularidad humana, la evolución en línea recta ascendente hasta el hombre moderno reflexivo (noosfera)". El pobre padre Theilard, angustiado y contradictorio, con razón lo censuraron. '…el universo es convergente y diverge hacia un punto único en el cosmos, hacia la singularidad de la que hablan los físicos modernos como Hawking, he ahí otra prueba mas, de la unión entre ciencia y religión…'.

Dejemos ahí al padre y continuemos con lo que veníamos. Tome algo de los antiguos izquierdistas de todo tipo: 'empirocritisismo', 'pequeña burguesía socializante', 'democracia y socialismo', 'trotskysmo' (de Trotsky, no el perro, sino el otro, el sociologo, el desventurado compañero de Lenin, que lo digan Fernando, Capeto, Chucho y los otros), 'desarrollo a saltos'; no olvide mencionar a los famosos como Marx, no los hermanos, los de los filmes cómicos (Groucho y los otros) sino el sociólogo y economista y a veces también matemático, diciendo: "…como decía Marx…", ese personaje que se resiste a morir, no obstante haber sido eliminado, desechado, o simplemente enterrado por la revista Time hace ya algunos años (y si lo dijo Time, hay que creerle).

Si las cosas, en su discurso, no marchan bien, trate con términos como: 'obviamente', como se puede ver simplemente', 'como se concluye fácilmente', ese tipo de palabras tiene el efecto de evitar las preguntas indeseables, el otro –el que escucha– no se atreverá a preguntar para evitar parecer ignorante o tonto.

Tiene otra alternativa, para evitarse las preguntas molestas, es llevar la contraria, esto es: 'de qué están hablando que yo me opongo'. Me explico. Preséntese como un demócrata si es una conversación de derechistas a ultranza, que expelen azul de metileno, como el querido doctor Godofredo Cínico Caspa… hablando de 'totalitarismo', 'democracia liberal', 'neohegelianos', nunca 'neomarxistas', por aquello del "Fin de la historia" de Fukuyama, que a propósito, dijo que "la democracia, la occidental claro, constituye el punto final de la ideologia de la humanidad y la forma final del gobierno de los humanos…", hable de "…los dos principios fundamentales de la civilización (occidental, claro) que son la libertad y la igualdad…"; 'realpolitik', 'muro de Berlín', para indicar que esta al día aunque no sepa porque carajos se construyen el muro. Porque así es señores bartolinos, por si no lo sabian: con el muro se acabo la historia.

Preséntese como un duro radical de derecha, cercano a Le Pen, si es una conversación de izquierdistas nostálgicos del siglo pasado, de los años 70. Nombre a Nietzsche (que lo digan Saul, Gustavo y los otros), hable de la 'selección natural', de la 'supervivencia del mas fuerte sobre el más débil', de la 'inevitable separación entre las razas privilegiadas por la inteligencia y las deprimidas y sin talento, estos son y serán siempre los esclavos'. Ya se sabe, el rey necesita de los esclavos y estos necesitan de quien los mande y les diga qué deben hacer, una relación 'simbiótica' (otra palabrita para la lista). 'Xenofobia', como solución al problema social de la invasión de la pobresía. Éste, otro de los grandes males de nuestro tiempo: la invasión del tercer mundo hacia el primer mundo, blanco, pulcro y calvinista. Continué –levantando la ceja– con: '… la hermenéutica cósmica en las sociedades primitivas del oriente, llevaron al emplazamiento cultural de nuestra maravillosa civilización actual…'.

En una conversación de católicos, o teólogos o teósofos, o creyentes fundamentalistas, preséntese como 'nihilista', hable de la 'antropología de la divinidad', 'cienciología' (esta ultima lo pondrá al día, creo), algo así como: '…centrándonos en la problemática que nos trae hoy trataremos de dilucidar la antropología de la divinidad sectorizada para definir el contexto en el cual Dios ha creado el mundo, para su autocomplacencia sempiterna, fría y abandonada, como parte de su inmensa plenitud divina. Con el objeto, único e irreversible de demostrar su poder omnisciente…' Que pena, es el inevitable recurso anticlerical, quizás por aquello de lo jesuítico que hay todavía en mi.

Finalmente, para estar a la moda, cite al filósofo Cifran, hablando de la 'inevitable fatalidad del hombre', 'que el suicidio es su razón de ser y destino'… pero claro, no cometa la torpeza del suicidio, porque perdería la oportunidad de ser y permanecer… y de gozarse el mundo, al fin y al cabo de eso se trata. Porque así es señores y señoras, de eso se trata. De pasarlo bien.

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