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24/11/2004

Wálter Solón Romero

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LA VIDA DE SOLON



Solón es uno de esos pocos personajes artísticos que le han dado al mundo una trayectoria tan fecunda y diversa de obras, enseñanzas, medios artísticos y valores humanos. En Uyuni-Bolivia, hoy un pueblo perdido en las proximidades de un mar de sal, nació Solón el 8 de noviembre de 1923.

La vida de Wálter Solón Romero se asemeja a la del Quijote que pinta. Su idealismo le mete en problemas con los poderosos. Sus días en la tierra son encuentros con figuras memorables, con eventos trascendentales. Ningún tours organizado le aceptaría a Solón como cliente porque sus viajes precarios harían temblar a los demás viajeros. De la pobreza de su juventud nace un artista que implora a los que pregonan el arte por el arte: "Tenemos una realidad y no debemos ignorarla".

Sin embargo, a pesar de accidentes casi fatales, hospitalizaciones angustiosas, encarcelamiento, tortura, exilio, la detención y desaparición de José Carlos, el hijo de su esposa y compañera de toda su vida, Walter Solón Romero sigue siendo un hombre de ternura, un hombre de familia, un idealista, un pintor del pueblo, un artista total que abarca todos los géneros.

La vida de Wálter Solón Romero, es la historia de casi un siglo, dramática, apasionada, y sobre todo, extremadamente creativa. Veamos la vida de Solón desde las inmensas distancias de Uyuni hasta su último combate con la muerte en 1999.
24/11/2004 19:24 Enlace permanente. Tema: El Panteon Hay 1 comentario.

Los Muralistas Mexicanos

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Diego de Rivera



(1886-1957) Pintor mexicano, n. en Guanajuato y m. en la ciudad de México. Con Orozco y Alfaro Siqueiros, constituye la gran tríada muralista de México, nación que figura a la cabeza del mural en el mundo. Estudió en la mexicana Academia de San Carlos con Santiago Rebull y José María Velasco. Luego (1907) perfeccionó sus estudios en Madrid con Eduardo Chicharro. En los años formativos de estudio y trabajo (1907-21) que pasó en Europa -España, Francia, Italia- asimiló las principales tendencias y en sus dos etapas iniciales, paradójicamente, refleja tanto la realista de Zuloaga y Chicharro como la cubista de Gris y Picasso. Pero, identificado con el movimiento comunista, reniega en su país de la educación estética recibida en Europa y, recogiendo la tradición india y negra, aunque sin olvidar la técnica europea, enarbola el mural como estandarte de su indigenismo y su apostolado marxista. Con su vigoroso y original estilo representa la resolución y síntesis de los más distintos movimientos culturales: la técnica europea, a la que debe su sabia estructuración decorativa; el más genuino sentimiento popular, que impregna sus obras de mexicanismo; y su ideario social, que hace de su arte un vehículo de propaganda. Fundador en su país del Partido Comunista, visitó la Unión Soviética en 1927-28 y persuadió a su gobierno a que concediese asilo político a Trotski (1936), lo que le valió la expulsión del Partido. En 1930-34 vivió en Estados Unidos, donde realizó los murales de la Escuela de Bellas Artes de San Francisco, del Instituto de Bellas Artes de Detroit y del Rockefeller Center de Nueva York, destruido después por contener un retrato de Lenin. En México decoró la Secretaría de Educación, la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, el Palacio de Cortés, en Cuernavaca, el Palacio Nacional y el Palacio de las Bellas Artes (México, D. F.).


Alfaro Siqueiros, David





(Chihuahua, México, 1896-Cuernavaca, id., 1974) Pintor y muralista mexicano. Activo políticamente desde muy joven, interrumpió sus estudios de arte para alistarse en el ejército de Venustiano Carranza. Al finalizar el conflicto, se trasladó a Europa para continuar sus estudios. Tras su regreso a México en 1922 participó en la elaboración de los murales de la Escuela Nacional Preparatoria. Durante toda su vida viajó por varios países, sobre todo Estados Unidos, Rusia, Argentina y Chile, a veces por motivos profesionales y otras por motivos políticos. Estuvo dos veces en la cárcel en México, la primera en 1930 y la segunda en los años sesenta. Siqueiros fue, junto con Rivera y Orozco, uno de los padres de la escuela muralista mexicana. Al igual que ellos, compartió su fervor por la revolución y la exaltación del pasado precolombino, siempre desde un enfoque nacionalista y marxista, que plasmó en un arte de dimensiones monumentales y gran fuerza dramática. Buena muestra de sus frescos está expuesta en el Sindicato de Electricistas y en el Palacio de Bellas Artes de México, en la ciudad de Chillán (en Chile) y en la Chouinard School of Art de Los Ángeles. Dos de sus títulos más conocidos son Proceso al fascismo (1939) y Muerte al invasor (1940), este último dedicado a la conquista de América. Su obra se caracteriza por el dinamismo y la movilidad compositiva, así como por una búsqueda de efectos dramáticos mediante el uso de la luz y el tratamiento escultural de las figuras y los fondos. Contiene, además, una fuerte componente didáctica, capaz de reunir pintura, escultura y arquitectura en pos de una nueva dimensión artística cuyo punto de partida es la realidad. Su anhelo por conseguir una reciprocidad entre las diferentes técnicas pictóricas y la más moderna tecnología, le llevó a crear un taller experimental de arte en Nueva York.

Orozco, José Clemente





(1883-1949) Muralista y litógrafo mexicano, n. en Zapotlán (Jalisco) y m. en Ciudad de México. Graduado en la Escuela Nacional de Agricultura, estudió más tarde matemáticas y dibujo arquitectónico. A los 26 años cobró interés por el arte y con Diego Rivera dirigió pronto el renacimiento mexicano. Sus primeros trabajos consistieron en litografías de la vida indígena; pero, interesado en la pintura mural, logró un perfecto dominio de su técnica. Pintó murales para el Colegio Pomona de California, para el Dartmouth College y la New School for Social Research de Nueva York. La decoración de esta última, un verdadero fresco, pues fue pintada sobre yeso húmedo, fue la primera de este tipo que se hiciera en Nueva York. Pintó numerosos murales en importantes edificios mexicanos, especialmente en el Palacio de Bellas Artes y la Universidad de Guadalajara, y en 1940 fue designado por el presidente Cárdenas para decorar el nuevo edificio del Tribunal Supremo de México. El afán de lograr en sus cuadros recios efectos emotivos dio a sus obras simplicidad de línea y color y prestóles audacia en la interpretación de motivos contemporáneos y valores sociales. Pueden admirarse también muestras de su arte en la residencia del gobernador y capilla del Orfanato de la ciudad de México. Está enterrado en la Rotonda de Hombres Ilustres de la capital mexicana.
24/11/2004 19:05 Enlace permanente. Tema: El Panteon No hay comentarios. Comentar.

Pablo Ruiz Picasso

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Pablo Ruiz Picasso, Málaga, 1881 - Moulins, Francia, 1973

Artista español. Hijo del también artista José Ruiz Blasco, en 1895 se trasladó con su familia a Barcelona, donde el joven pintor se rodeó de un grupo de artistas y literatos, entre los que cabe citar a los pintores Ramón Casas y Santiago Rusiñol, con quienes acostumbraba reunirse en el bar Els Quatre Gats.

Picasso

Entre 1901 y 1904 Pablo Picasso alternó su residencia entre Madrid, Barcelona y París, mientras su pintura entró en la etapa denominada período azul, fuertemente influida por el simbolismo. En la primavera de 1904, Picasso decidió trasladarse definitivamente a París y establecerse en un estudio en las riberas del Sena. En la capital francesa trabó amistad, entre otros, con los poetas Guillaume Apollinaire y Max Jacob y el dramaturgo André Salmon; entre tanto, su pintura experimentó una nueva evolución, caracterizada por una paleta cromática tendente a los colores tierra y rosa. Al poco de llegar a París entró en contacto con personalidades periféricas del mundillo artístico y bohemio, como los estadounidenses Leo y Gertrude Stein, o el que sería su marchante por siempre, Daniel-Henry Kahnweiler.

Hacia finales de 1906 Pablo Picasso empezó a trabajar en una composición de gran formato que iba a cambiar el curso del arte del siglo XX: Les demoiselles d’Avignon. En esta obra cumbre confluyeron numerosas influencias, entre las que cabe citar como principales el arte africano e ibérico y elementos tomados del Greco y Cézanne. Bajo la constante influencia de este último, y en compañía de otro joven pintor, Georges Braque, Pablo Picasso se adentró en una revisión de buena parte de la herencia plástica vigente desde el Renacimiento, especialmente en el ámbito de la representación pictórica del volumen: fue el inicio del cubismo.

A partir de 1909, Picasso y Braque desarrollaron dicho estilo en una primera fase denominada analítica. En 1912 introdujeron un elemento de flexibilidad en forma de recortes de papel y otros materiales directamente aplicados sobre el lienzo, técnica que denominaron collage. La admisión en el exclusivo círculo del cubismo del pintor español Juan Gris desembocó en la etapa sintética de dicho estilo, marcado por una gama cromática más rica y la multiplicidad matérica y referencial.

Entre 1915 y mediados de la década de 1920 Picasso fue abandonando los rigores del cubismo para adentrarse en una nueva etapa figurativista, en el marco de un reencuentro entre clasicismo y el creciente influjo de lo que el artista denominó sus «orígenes mediterráneos». Casado desde 1919 con la bailarina rusa Olga Koklova y padre ya de un hijo, Paulo, Pablo Picasso empezó a interesarse por la escultura a raíz de su encuentro en 1928 con el artista catalán Julio González; entre ambos introdujeron importantes innovaciones, como el empleo de hierro forjado.

En 1935 nacería una hija, Maya, de una nueva relación sentimental, Marie-Therèse, con quien Pablo Picasso convivió abiertamente a pesar de seguir casado con Olga Koklova; a partir de 1936, ambas debieron compartir al pintor con una tercera mujer, la fotógrafa Dora Maar.

El estallido de la guerra civil española lo empujó a una mayor concienciación política, fruto de la cual es una de sus obras más conocidas, el mural de gran tamaño Gernika. En 1943 conoció a Françoise Gilot, con la que tendría dos hijos, Claude y Paloma. Tres años más tarde Pablo Picasso abandonó París para instalarse en Antibes, donde incorporó la cerámica a sus soportes predilectos.

En la década de 1950 realizó numerosas series sobre grandes obras clásicas de la pintura, que reinterpretó a modo de homenaje. En 1961 Pablo Picasso contrajo segundas nupcias con Jacqueline Roque; sería su última relación sentimental de importancia. Convertido ya en una leyenda en vida y en el epítome de la vanguardia, el artista y Jacqueline se retiraron al castillo de Vouvenargues, donde el creador continuó trabajando incansablemente hasta el día de su muerte.
24/11/2004 08:20 Enlace permanente. Tema: El Panteon No hay comentarios. Comentar.

Salvador Dalí

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Surrealismo Total


1904-89 Pintor español, n. y m. en Figueras (Ger.). Tras una infancia transcurrida en la costa mediterránea, Dalí estudió concienzudamente la rutina académica en una academia de bellas artes en Madrid con un profesor que había enseñado también a Picasso.

Pronto empezó a leer a Freud y a empaparse de filosofía; por las revistas de arte supo del cubismo y el futurismo. Tras un corto período en el que intentó reconciliar el cubismo con la técnica de los viejos maestros, Salvador Dalí creó su propio mundo imaginario: perspectivas lejanas de paisajes marinos, claros y luminosos, con un primer plano en que aparecían elementos tan poco relacionados entre sí como remedos de despojos anatómicos y aparatos mecánicos.

En 1924 Dalí irrumpió en la vida pública. Entró en contacto con el movimiento surrealista, pintó su famoso cuadro La sangre es más dulce que la miel, publicó su Manifiesto Groc en Barcelona (1928), invitó a los surrealistas de París a trasladarse a Cadaqués y definió su arte, bastante adecuadamente, como «actividad crítico-paranoica». Casó con Gala, esposa anteriormente del poeta francés Paul Éluard, que en adelante figuró en la mayor parte de sus fantasías y cuadros.

En su búsqueda de la quintaesencia del naturalismo, Dalí se interesó por la fotografía y ayudó a la elaboración de dos películas surrealistas, Un perro andaluz y La edad de oro. Empleó estéticamente las experiencias visionarias, las reinterpretaciones de la memoria y las deformaciones psicológicas y hasta patológicas que, trasladadas a la pintura, cobraron nuevo sentido.

Hacia 1930 empezaron a actuar en la obra de Dalí otras influencias más convencionales y fue cuando sus antiguos camaradas denunciaron su técnica como «ultrarretrógrada y académica». En 1940 se trasladó a Estados Unidos, donde obtuvo grandes éxitos económicos. Siempre conservó una casa en España, donde ejecutó algunas de sus pinturas religiosas más destacadas, como La Madona de Port Lligat. En la década de 1950 empezó a diseñar joyas de un estilo fantástico, con gran éxito de público. Escribió también varios libros bien acogidos, como La vida secreta de Salvador Dalí (1942), 50 secretos de artesanía mágica (1948) y Diario de un genio (1954). Probablemente su cuadro más conocido es La persistencia de la memoria (1931).

Falta aún perspectiva para enjuiciar, en toda la descomunal dimensión de su potencia creadora, a este curiosísimo fenómeno del siglo XX, que, dentro de sus inagotables recursos para el escándalo y la sorpresa, ha sido el único artista que ha sabido captar, desde los complejos freudianos hasta la fisión de la materia, la trascendente aventura de nuestro mundo atormentado.

Egocéntrico (el mismo Dalí hablaba de la «maciza arquitectura de su egoísmo» y se definía como «genio ampurdanés»), extravagante (en Londres dio una charla con escafandra porque se proponía descender al subconsciente), contradictorio hasta dar a la paradoja el valor de categoría, asombró con su polifacetismo -actividades cinematográficas, decorados de ballets, proyectos de construcciones como la neoyorquina Casa del sueño, ilustraciones de libros como las de Don Quijote de la Mancha (1949)- y la alucinante maravilla siempre nueva de sus cuadros: El Cristo de San Juan de la Cruz (1951, Galería de Glasgow), uno de los mejores, Desintegración de la persistencia de la memoria (1952-54), Máximo dinamismo de la madona de Rafael (1954), Naturaleza muerta viviente (1956), El descubrimiento de América por Cristóbal Colón (1959), La batalla de Tetuán (1962), Retrato de mi hermano muerto (1963), etc.

En 1974 fue inaugurado en su Figueras natal el Museo Dalí, en cuya realización, sobre un antiguo teatro, colaboraron prestigiosos artistas que lograron un adecuado ambiente para el numeroso conjunto de obras dalinianas que conserva, entre ellas la notable Madona de Port Lligat.

Con su muerte, ocurrida en 1989, Dalí cierra su etapa de actividad, de creación, pero no la polémica, no el debate que su nombre suscitó, porque era consustancial con su persona. Dalí irrumpió en la historia social del arte como uno de aquellos entrepreneurs de démolitions de que hablara Bloy, que luego no lo fueron tanto. Se quedó a mitad de camino, porque en su actitud «vital» de demoledor hubo mucho de mercadeo, esperpento y paranoia.

Dalí se insertó en la historia del arte y en la crónica social de los sucesos y las provocaciones de todos estos años con un mensaje de ruptura, de arbitrariedad, de conformismo también, en cierta medida. La paranoia le domina, le desborda, le subyuga. De la paranoia hizo una receta para interpretar el mundo, el arte. Automatismo psíquico pudo ser esa ausencia de control, de filtros para el subconsciente, ese afán de epatar, de escandalizar a toda costa, al máximo, proyectando en el lienzo su laberinto interior, su compulsivo mundo emocional, devorador, obsceno; en eso consistió, en esencia, su estética: en despreciar los conformismos -no todos-, amar la contradicción, la paradoja, y el dinero, sobre todo el dinero; dominar mediante el desprecio, prevalido de una nietzscheana caracterización de superhombre.

Dalí, un genio excéntrico

Sus telas hicieron subir los mercados, las bolsas del arte, hasta llegar a ser últimamente comercializadas en una salvaje operación de falsificación a gran escala, de la que él fue víctima y tal vez consentidor, porque, al margen de su obra, casi todo ha sido falsificación en su persona y en su vida de genial histrión.

El surrealismo, al que anduvo mezclado en sus años mejores, aunque sin integrarse de lleno en el movimiento (en todo caso, fue el suyo un surrealismo heterodoxo, muy personal), fue fuente de inspiración de gran parte de su obra, de la más auténtica sin duda. Así esa serie de excelentes exploraciones del mundo onírico que son La persistencia de la memoria (1931), La metamorfosis de Narciso (1936), El hombre invisible (1929-33, inconclusa). Ese espíritu es el que preside la elaboración del filme El perro andaluz, fruto de su colaboración con Buñuel. También su labor de ilustrador, singularmente la que hizo para Los cantos de Maldoror, de Lautreamont, con la que consiguió una pequeña obra maestra.

Se extinguió en el castillo de Púbol, recorrido por los fantasmas, en un último y barroco ritual, ya sin Gala, sin apenas conexión con el mundo, solo con sus sueños, sus delirios, de los que estuvo llena su vida; lo más real, quizá lo único real que le acompañó siempre, además de su instinto crematístico, porque este catalán, hijo de notario, no estuvo poseído por el seny mediterráneo, sino por una avidez dineraria característica, consustancial a su vida de artista empujado por una exhibicionista y lúcida necesidad de poner sus pinceles al servicio de esa paranoia genial, de llenar con su nombre y sus extravagantes ocurrencias los diarios de gran tirada, de manipular narcisistamente la realidad, hasta lograr plasmar esas alquimias del sentimiento concebidas según el canon del surrealismo, como el lenguaje absoluto.

Su lirismo automático, su liberación de todas sus represiones, sus instintos, sus imaginerías de exaltado barroquismo, le empujaron a teorizar sobre la poesía y el lirismo como elementos de su pintura. Había descubierto que la pintura se podía permitir todas las audacias, no tenía límite; por ello, desde su experiencia, pudo escribir eso tan literario de que «la poesía está en manos de los pintores».

Su obra importante, medular, es la producida entre los años 1929 y 1939, años de plenitud, de búsqueda frenética, de teorización de la paranoia-crítica. Esa vasta colección de imágenes creadas a impulso de una fuerte presión psíquica, de frenesí onírico. En años posteriores sigue otros rumbos, se embebe en la contemplación del Renacimiento, en la imitación de los genios de Florencia y de Roma, en un academicismo sin salida. Luego sucede el manierismo, el adocenamiento, la magnificación histriónica de sí mismo, su falsa apoteosis de genio trunco. Grandeza y servidumbre del pintor que pasó por la historia, que deja a posteri una obra desparramada por las grandes pinacotecas del mundo, un Museo, que se disputan las instituciones por lo que tiene de grandioso y piramidal, donde se exhiben los lienzos de este excelente colorista, de pincelada diáfana y segura, maestro del dibujo, ávido de fama y dólares, que llegó aún más lejos con el deseo que con la obra, esa obra que pintó con aquel «su corazón astronómico y tierno», como dijo Federico García Lorca.
24/11/2004 08:21 Enlace permanente. Tema: El Panteon No hay comentarios. Comentar.

El Che

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Un mito revolucionario, Rosario, Argentina, 1928 - Higueras, Bolivia, 1967



Ernesto Che Guevara nació en una familia acomodada de Argentina, en donde estudió Medicina. Su militancia izquierdista le llevó a participar en la oposición contra Perón; desde 1953 viajó por Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, descubriendo la miseria dominante entre las masas de Iberoamérica y la omnipresencia del imperialismo norteamericano en la región, y participando en múltiples movimientos contestatarios, experiencias que le inclinaron definitivamente a la ideología marxista.

En 1955 Ernesto Che Guevara conoció en México a Fidel Castro y a su hermano Raúl, que preparaban una expedición revolucionaria a Cuba. Guevara trabó amistad con los Castro, se unió al grupo como médico y desembarcó con ellos en Cuba en 1956. Instalada la guerrilla en Sierra Maestra, Guevara se convirtió en lugarteniente de Castro y mandó una de las dos columnas que salieron de las montañas orientales hacia el Oeste para conquistar la isla. Participó en la decisiva batalla por la toma de Santa Clara (1958) y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de Batista.

Ernesto Che Guevara

El nuevo régimen revolucionario concedió a Guevara la nacionalidad cubana y le nombró jefe de la Milicia y director del Instituto de Reforma Agraria (1959), luego presidente del Banco Nacional y ministro de Economía (1960) y, finalmente, ministro de Industria (1961). Buscando un camino para la independencia real de Cuba, se esforzó por la industrialización del país, ligándolo a la ayuda de la Unión Soviética, una vez fracasado el intento de invasión de la isla por Estados Unidos y clarificado el carácter socialista de la revolución cubana (1961). En aquellos años, Guevara representó a Cuba en varios foros internacionales, en los que denunció frontalmente el imperialismo norteamericano.

Su inquietud de revolucionario profesional, sin embargo, le hizo abandonar Cuba en secreto en 1965 y marchar al Congo, donde luchó en apoyo del movimiento revolucionario en marcha, convencido de que sólo la acción insurreccional armada era eficaz contra el imperialismo. Relevado ya de sus cargos en el Estado cubano, el Che Guevara volvió a Iberoamérica en 1966 para lanzar una revolución que esperaba fuera de ámbito continental: valorando la posición estratégica de Bolivia, eligió aquel país como centro de operaciones para instalar una guerrilla que pudiera irradiar su influencia hacia Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay.

Al frente de un pequeño grupo intentó poner en práctica su teoría, según la cual no era necesario esperar a que las condiciones sociales produjeran una insurrección popular, sino que podía ser la propia acción armada la que creara las condiciones para que se desencadenara un movimiento revolucionario (Guerra de guerrillas, 1960; Recuerdos de la guerra revolucionaria, 1963).

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Sin embargo, su acción no prendió en las masas bolivianas; por el contrario, aislado en una región selvática en donde padeció la agudización de su dolencia asmática, fue delatado por campesinos locales y cayó en una emboscada del ejército boliviano en la región de Valle Grande, donde fue herido y apresado.

Dado que el Che se había convertido en un símbolo para los jóvenes de todo el mundo, los militares bolivianos, aconsejados por la CIA, quisieron destruir el mito revolucionario, asesinándole para después exponer su cadáver, fotografiarse con él y enterrarlo en secreto. Se salvó, sin embargo, su Diario de campaña, publicado en 1967.

En 1997 los restos del Che Guevara fueron localizados, exhumados y trasladados a Cuba, donde fueron enterrados con todos los honores por el régimen de Fidel Castro.
24/11/2004 08:24 Enlace permanente. Tema: El Panteon No hay comentarios. Comentar.




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